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Obesidad en adolescentes

¿Qué es la obesidad?

El sobrepeso y la obesidad representan la segunda causa de muerte que puede evitarse en los Estados Unidos. La obesidad es una enfermedad crónica grave que puede causar un gran daño en la salud de una persona. El sobrepeso y la obesidad son diferentes puntos de una escala que va desde un peso inferior al normal hasta la obesidad mórbida. El porcentaje de personas dentro de estas dos categorías, sobrepeso y obesidad, se determina según el índice de masa corporal (IMC).

Los profesionales de la salud pública coinciden en que el sobrepeso y la obesidad han alcanzado proporciones epidémicas en el país. Los funcionarios de la salud pública indican que la falta de actividad física y la mala nutrición están alcanzando al tabaco como amenaza importante a la salud. De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2009 y 2010, 1 de cada 5 niños estadounidenses de 6 a 19 años de edad tienen sobrepeso o son obesos. Además, aproximadamente 1 de cada 3 adultos estadounidenses son obesos.

Fotografía de un adolescente con sobrepeso

El IMC es una medición del peso en proporción a la altura. Se considera que el IMC es una medición útil de la cantidad de grasa en el cuerpo. En ocasiones, algunas personas con alto desarrollo muscular presentan un IMC en el intervalo del sobrepeso. No obstante, estas personas no se consideran con sobrepeso debido a que el tejido muscular pesa más que el tejido adiposo. Por lo general, el IMC es considerado un método efectivo para saber si una persona tiene sobrepeso o sufre de obesidad.

De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades ("CDC", por sus siglas en inglés), las mediciones del IMC no pueden utilizarse para los niños. En cambio, se considera que un niño tiene obesidad si tiene un IMC igual o superior que el 95 por ciento de las tablas de crecimiento del CDC.

¿Cuál es la causa de la obesidad?

La obesidad es una enfermedad desconcertante en muchos aspectos. Aún no se comprende del todo cómo el cuerpo regula el peso y la grasa corporal. Por un lado, la causa parece ser simple: si una persona consume más calorías de las que gasta, aumenta de peso.

No obstante, los factores de riesgo que determinan la obesidad pueden ser una combinación compleja de genética, factores socioeconómicos, factores metabólicos y elecciones de estilo de vida, entre otros factores. Algunos trastornos, enfermedades y medicamentos endocrinos también pueden ejercer una gran influencia en el peso de una persona.

Los factores que pueden influenciar la aparición de la obesidad incluyen, entre otros, los siguientes:

  • La genética: existen estudios que demostraron que la predisposición a sufrir obesidad puede heredarse. Aunque los investigadores identificaron diversos genes que parecen estar relacionados con la obesidad, la mayoría cree que un gen no es responsable de transformar la obesidad en una epidemia. La mayor parte de las investigaciones actuales y futuras apuntan a comprender mejor la interacción entre las variaciones de esos genes y nuestro entorno, siempre en constante cambio, con respecto al desarrollo de la obesidad.

  • Factores metabólicos: la manera en que una persona en particular libera energía es distinta de la manera en que otra persona lo hace. Los factores hormonales y metabólicos son distintos en todas las personas; no obstante, estos factores tienen una función fundamental cuando se determina el aumento de peso. En estudios recientes, se descubrió que los niveles de grelina, una hormona peptídica que regula el apetito, y otro péptidos del estómago cumplen una función importante en generar hambre y producir una sensación de saciedad.

  • Factores socioeconómicos: existe una fuerte relación entre la situación económica y la obesidad, en especial en las mujeres. Las mujeres con un nivel socioeconómico bajo tienen más probabilidades de ser obesas que las mujeres de un nivel socioeconómico alto. La aparición de la obesidad también es alta en grupos minoritarios, especialmente en las mujeres.

  • Elección de estilo de vida: los excesos en las comidas y un estilo de vida sedentario contribuyen con la obesidad. Estas elecciones de estilo de vida pueden modificarse con un cambio de comportamiento.

    • Seguir una dieta con un alto porcentaje de calorías, como en los alimentos con alto contenido de grasas, azúcar o alimentos refinados, fomenta el aumento de peso. Además, cada vez son más las familias estadounidenses que no se detienen a comer y suelen elegir alimentos y bebidas con un alto contenido de calorías.

    • La falta de ejercicio físico regular contribuye a la obesidad en adultos y dificulta mantener el peso ideal. En los niños, el sedentarismo, que incluye ver televisión o pasar el día sentado frente a una computadora, contribuye con la obesidad.

¿A quién afecta la obesidad?

Algunos de los factores físicos que contribuyen al exceso de grasa corporal en los adolescentes son los siguientes:

  • aumento en los niveles de insulina;

  • altos niveles de lípidos y lipoproteínas;

  • presión sanguínea elevada.

Algunos de los factores de comportamiento y otros factores que contribuyen con un equilibrio de energía positiva almacenada como grasa durante largos períodos de tiempo son los siguientes:

  • consumo excesivo de alimentos que producen mucha energía;

  • ejercicios inapropiados con respecto a la edad;

  • un estilo de vida más sedentario;

  • metabolismo lento;

  • mayor sensibilidad a la insulina.

¿Cuáles son los síntomas de la obesidad?

A continuación se mencionan los síntomas más comunes que indican obesidad en el adolescente. No obstante, cada adolescente puede experimentar los síntomas de manera diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • rasgos faciales que parecen desproporcionados;

  • adiposidad (células adiposas) en la región del pecho en los niños;

  • abdomen grande (algunas veces hay marcas blancas o púrpuras);

  • en los varones, los órganos genitales externos pueden parecer desproporcionadamente pequeños;

  • es posible que se llegue antes a la etapa de la pubertad;

  • mayor adiposidad en la parte superior de los brazos y los muslos;

  • es común que se desarrolle genu valgo (rodillas juntas).

Los adolescentes obesos suelen sentir una presión social importante, mucho estrés y dificultades para lograr tareas de desarrollo. También es muy común que se produzcan alteraciones psicológicas. Los síntomas de la obesidad pueden ser similares a los de otras afecciones o problemas médicos. Siempre debe consultar al médico del adolescente para obtener un diagnóstico.

Efectos de la obesidad en la salud

La obesidad produce un efecto negativo amplio en la salud. Cada año, las afecciones relacionadas con la obesidad generan en los Estados Unidos costos de más de 100.000 millones de dólares y muertes prematuras. Los efectos de la obesidad sobre la salud incluyen, entre otros, los siguientes:

  • Hipertensión: el tejido adiposo adicional en el cuerpo necesita oxígeno y nutrientes para vivir, lo que requiere que los vasos sanguíneos circulen más sangre hacia el tejido adiposo. Esto aumenta la carga de trabajo del corazón, ya que debe bombear más sangre por vasos sanguíneos adicionales. Una mayor cantidad de sangre en circulación implica una mayor presión en las paredes de las arterias. La presión más alta sobre las paredes de las arterias aumenta la presión sanguínea. Además, el peso adicional puede aumentar el ritmo cardíaco y disminuir la capacidad del cuerpo de transportar sangre por los vasos sanguíneos.

  • Diabetes: la obesidad es la causa principal de la diabetes tipo 2. La obesidad puede generar resistencia a la insulina, la hormona que regula la glucosa en sangre. Cuando la obesidad provoca la resistencia a la insulina, el nivel de glucosa en sangre aumenta. Incluso una obesidad moderada aumenta notablemente el riesgo de diabetes.

  • Enfermedad cardíaca: la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias) se presenta con mayor frecuencia en las personas obesas, en comparación con las que no son obesas. La enfermedad de arteria coronaria también es más común en personas obesas debido a que los depósitos de grasa se acumulan en las arterias que llevan sangre al corazón. Las arterias más estrechas y el flujo sanguíneo reducido hacia el corazón pueden causar dolor de pecho (angina de pecho) o un ataque al corazón. También pueden generarse coágulos de sangre en las arterias más estrechas y producir un accidente cerebrovascular.

  • Problemas en las articulaciones, incluida la osteoartritis: la obesidad puede afectar las rodillas y la cadera debido a la tensión que el peso adicional ejerce sobre las articulaciones. La cirugía de reemplazo de articulaciones, a pesar de que se suele realizar en articulaciones dañadas, quizá no sea una buena opción para una persona obesa, debido a que una articulación artificial tiene mayor riesgo de aflojarse y provocar más daño.

  • Problemas respiratorios y apnea del sueño: la apnea del sueño, que hace que las personas dejen de respirar por períodos de tiempo breves, interrumpe el sueño durante la noche y produce somnolencia durante el día. También causa fuertes ronquidos. Los problemas respiratorios relacionados con la obesidad se producen cuando el peso adicional en la pared torácica oprime los pulmones y restringe la respiración. La apnea del sueño también está relacionada con una alta presión sanguínea.

  • Cáncer: en las mujeres, el sobrepeso contribuye a aumentar la posibilidad de padecer una variedad de cánceres, como de mamas, colon, vesícula biliar y útero. Los hombres con sobrepeso tienen mayor riesgo de cáncer de colon y próstata.

  • Síndrome metabólico: el Programa Nacional para la Educación sobre el Colesterol indica que el síndrome metabólico es un factor de riesgo complejo de enfermedades cardíacas. El síndrome metabólico consiste de seis componentes importantes: obesidad abdominal, alto nivel de colesterol en sangre, presión sanguínea elevada, resistencia a la insulina con o sin intolerancia a la glucosa, aumento en ciertos componentes de la sangre que indican inflamación y aumento de ciertos factores coagulantes en la sangre.

  • Efectos psicosociales: en una cultura donde el ideal del atractivo físico es, por lo general, ser excesivamente delgado, las personas con sobrepeso o que tienen obesidad suelen sufrir desventajas. Las personas con sobrepeso u obesidad suelen ser culpadas por su afección y son consideradas perezosas o de poco carácter. Por lo general, las personas con sobrepeso u obesidad tienen pocos ingresos, o escasas o nulas relaciones románticas. El rechazo de ciertas personas hacia las personas con sobrepeso puede generar prejuicio, discriminación e incluso tormento.

¿Cómo se diagnostica la obesidad?

Un médico debe diagnosticar la obesidad. El índice de masa corporal (IMC) suele utilizarse para definir la obesidad en los adolescentes. Se definen dos categorías, que incluyen lo siguiente:

  1. IMC iguales o superiores que el 95 por ciento según la edad y el sexo, o IMC superiores a 30 (el que sea menor). Los hallazgos de IMC en esta categoría indican la necesidad de un chequeo médico completo.

  2. Los IMC entre el 85 y el 95 por ciento o IMC iguales a 30 (el que sea menor) sugieren un análisis de segundo nivel con una evaluación de las cinco áreas de riesgos para la salud que incluyan los siguientes:

    • antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, nivel alto de colesterol total de los padres, diabetes, obesidad de los padres;

    • presión sanguínea elevada;

    • nivel de colesterol total;

    • aumentos notables en las evaluaciones de IMC de año a año;

    • inquietudes sobre el peso, incluso inquietudes personales (emocionales o psicológicas) relacionadas con el peso y con la percepción de uno mismo con sobrepeso.

Tratamiento de la obesidad

El médico del adolescente determinará el tratamiento específico para la obesidad según lo siguiente:

  • la edad, el estado general de salud y la historia clínica del adolescente;

  • la magnitud de la afección;

  • la tolerancia que el adolescente tenga a determinados medicamentos, procedimientos o terapias;

  • su opinión o preferencia.

El tratamiento de la obesidad en adolescentes puede incluir lo siguiente:

  • asesoramiento nutricional y de dieta individual;

  • modificación de la dieta y el contenido calórico;

  • aumento de los ejercicios físicos o participación en un programa de ejercicios adecuado;

  • modificación del comportamiento;

  • terapia individual o grupal enfocada en la modificación del comportamiento y la confrontación de sentimientos relacionados con los problemas de desarrollo normal y el peso;

  • apoyo e incentivos para realizar cambios y seguir las recomendaciones del tratamiento.

La planificación del tratamiento para abordar ciertos componentes suele requerir de un nutricionista, profesionales de salud mental calificados y un especialista en ejercicios físicos. Los objetivos del tratamiento deben ser realistas, deben enfocarse en una disminución moderada del consumo de alimentos, cambios en los hábitos alimenticios y la incorporación de un estilo de vida saludable orientado al ejercicio físico.

Prevención de la obesidad

Por lo general, las personas jóvenes tienen sobrepeso u obesidad porque no realizan actividad física suficiente y tienen hábitos alimenticios deficientes. La genética y el estilo de vida también contribuyen en el peso del niño.

Las recomendaciones para la prevención del sobrepeso y la obesidad durante la niñez y adolescencia incluyen las siguientes:

  • cambie gradualmente los hábitos de alimentación y los niveles de actividad de la familia en lugar de concentrarse en el peso del niño;

  • dé el ejemplo. Los padres que comen alimentos saludables y participan en actividades físicas dan el ejemplo y, por lo tanto, es más probable que su hijo los imite;

  • fomente la actividad física. Los niños deben realizar 60 minutos de actividad física moderada la mayoría de los días de la semana. Más de 60 minutos de actividad puede promover la pérdida de peso y el mantenimiento del peso ideal;

  • reduzca el tiempo de "pantalla" frente al televisor y la computadora a menos de dos horas diarias;

  • aliente a los niños a comer solo cuando tienen hambre y a hacerlo pausadamente;

  • evite usar la comida como recompensa o castigo;

  • tenga leche descremada o parcialmente descremada, frutas frescas y verduras en la heladera, en lugar de refrescos y bocadillos con alto contenido de grasa y azúcar;

  • sirva al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras;

  • aliente a los niños a tomar agua en vez de bebidas con azúcar agregada, como refrescos, bebidas deportivas y bebidas a base de jugo de frutas.

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